(Fotos: Reuters, Xinhua)
Garantizarse un acceso privilegiado a las materias primas para asegurar el crecimiento de su economía a cambio de ayudas al desarrollo. China y África se entienden a la perfección. Sus objetivos y el futuro próximo de sus relaciones se trazan desde este sábado en Pekín, en una cumbre a la que han acudido más de 40 jefes de Estado o Gobierno de los 53 países africanos, muchos de ellos socios comerciales de primer orden del gigante asiático. El presidente chino. Hu Jintao, ha aprovechado esta primera jornada para anunciar nuevos paquetes de ayudas a la inversión, el comercio y el desarrollo en el continente negro. Hu ha afirmado que China perdonará la deuda a más estados africanos tras hacerlo con 31 en los últimos cinco años por un valor cercano a los 1.100 millones de euros. Para los regímenes del continente más pobre de la tierra, la amistad china implica grandes inversiones y la construcción de infraestructuras a coste cero sin injerencia alguna en sus asuntos internos y sin demasiada preocupación por las consecuencias medioambientales. Un modelo de negocio criticado por la comunidad internacional, que, sin embargo, permite a Pekín mantener fructíferas relaciones comerciales con países acusados por gobiernos occidentales y ONG’s de graves violaciones de los derechos humanos como Zimbabue o Sudán.
China obtiene en la actualidad el 30 por ciento del petróleo que importa de África. Angola es su primer suministrador de crudo, por delante ya de Arabia Saudí. A ello se une la apertura de los mercados africanos a las empresas y productos chinos. En cifras, los intercambios comerciales entre China y África alcanzaron en 2005 los 31.000 millones de euros y este año podrían alcanzar los 40.000 millones.