Al margen del debate sobre el programa atómico de Pyongyang, las rondas diplomáticas y las sanciones de la ONU, la prueba nuclear llevada a cabo por Corea del Norte el pasado 9 de octubre parece haber despertado la libido de los surcoreanos. Según un estudio estadístico publicado hoy, del que se hace eco el diario surcoreano The Chosun Ilbo, en la semana posterior al anuncio de la prueba nuclear la venta de condones se disparó en Corea del Sur. Como ejemplo, Family Mart, una de las principales cadenas de tiendas de conveniencia, registró una subida en la venta de profilácticos del 19,9% en la semana del 9 al 15 de octubre, la inmediatamente posterior al test nuclear. Durante esos días, la media de ventas diarias ascendió a 1.930 unidades por apenas 1.610 durante el mes de septiembre. El aumento es del 28% con respecto a la media anual hasta ese mes, situada en l.508. Los números se mantuvieron en la siguiente semana. Así, en el periodo que va del 9 al 21 de octubre se vendieron cada día, de media, 1.857, muy por encima de la media e incluso por encima del máximo registrado este año, durante el Mundial de fútbol, cuando llegaron a venderse por día 1.751. Según el estudio, la tendencia la confirman cifras similares registradas en otras cadenas de tiendas. Asimismo subieron las ventas de bombonas de butano y tallarines instantáneos, lo cual demuestra que los surcoreanos se están aprovisionando en energía y bienes de primera necesidad ante el aumento de la tensión provocado por el clima de incertidumbre creado por el programa atómico de sus vecinos. No sólo los fabricantes de anticonceptivos, también la hostelería está haciendo su agosto a costa de la ansiedad de los surcoreanos. Los hoteles registran tasas de ocupación más altas de lo habitual y en los situados en zonas apartadas, los preferidos para escapadas tranquilas lejos de la gran ciudad, el cartel de completo lleva colgado varias semanas y en los conocidos como “love motels”, que alquilan habitaciones por horas, es prácticamente imposible realizar una reserva. Siendo curioso, el fenómeno está más que estudiado. En los días posteriores a los atentados del 11-S en Estados Unidos, se registró un aumento de la actividad sexual de los ciudadanos. Según el profesor Pepper Schwartz, sociólogo de la Universidad de Washington, “el aumento del nivel de ansiedad en una sociedad puede tener como consecuencia un aumento del deseo sexual de sus miembros”. Algo que Lee-Yoon-ho, de la Universidad de Dongguk relaciona con “el aumento de la necesidad de evadirse ante la presión producida por la crisis nuclear”.
Hace más de sesenta años, en 1941, el ejército estadounidense ya utilizó el sexo como método de motivación distribuyendo entre sus soldados en el frente del Pacífico posters con imágenes de mujeres semidesnudas como forma de ayudarles a sobrellevar la tensión de la guerra.