El estado asiático completó poco después de las 10h30 de la mañana de este lunes, hora local, su primera prueba nuclear. Un test subterráneo que ha tenido como escenario la remota provincia de Hamgyong, fronteriza con China y Rusia, y que ha provocado un movimiento sísmico de una magnitud de casi 3,6 grados en la escala Richter. En un comunicado de la agencia de noticias oficial norcoreana, el régimen de Pyongyang celebraba poco después el ensayo calificándolo de exitoso y de "favorable al mantenimiento de la paz y la seguridad en Asia" y asegurando que durante el experimento no se han registrado fugas radiactivas. Las reacciones en la región no se han hecho esperar. Corea del Sur ha puesto en estado de alerta a todas las unidades de su ejército y ha suspendido de manera inmediata, además, su programa de ayuda humanitaria al vecino del norte como símbolo de protesta. En Seúl se encuentra precisamente el primer ministro japonés, Shinzo Abe, que tras reunirse con su homólogo chino ayer en Pekín, debatirá hoy la cuestión nuclear norcoreana mientras en Tokyo su gobierno se encuentra reunido en gabinete de crisis. Por su parte, China ha condenado oficialmente la prueba nuclear aunque, de momento, ha evitado hablar de llevar a Pyongyang ante el Consejo de Seguridad de la ONU, algo en lo que Japón y Estados Unidos ya se han declarado de acuerdo.