(Fotos: Associated Press)
La junta militar que dirige Tailandia desde el golpe de Estado de la semana pasada se está esforzando en dar una imagen de total tranquilidad en el país de cara al exterior. Con los medios de comunicación intervenidos y derechos como el de reunión, revocados hasta nuevo aviso, los líderes golpistas han dado a los soldados que patrullan los principales puntos de Bangkok la orden de sonreir. La prensa local muestra en sus ediciones impresas este fin de semana a militares sonrientes charlando con curiosos y turistas o ejerciendo de perfectos anfitriones de la revolución, mostrando sus armas o los tanques que vigilan algunos edificios oficiales.
El propio líder golpista, el general Sondhi Boonyaratkalin, en un discurso radiofónico ha recordado a las tropas la necesidad de sonreir para dar una buena imagen del nuevo orden que rige el país. El objetivo de tal maniobra es doble. Por un lado, los golpistas buscan el visto bueno de la comunidad internacional al golpe de Estado. Por el otro, tratan de frenar la caida del turismo, muy afectado por los actuales acontecimientos. Los ingresos por turismo son vitales para la ya maltrecha economía tailandesa y numerosos países han emitido comunicados desaconsejando a sus ciudadanos viajar al país hasta que no se normalice la situación.
Escribe un comentario