(Foto: Associated Press)

Un ciudadano chino de 35 años se encuentra hospitalizado en Pekín tras ser mordido por un oso panda en el zoo de la capital china. Las mordeduras del animal son, sin embargo, la lógica consecuencia de sus actos. Zhang Xinyan, un “trabajador inmigrante”, como se conoce en las grandes ciudades chinas a los cientos de miles de habitantes del interior del país que llegan a las urbes en busca de una vida mejor, decidió el pasado martes introducirse en la jaula del oso panda Gu Gu para darle un abrazo, pues tal y como declaró tras el incidente a la prensa local: “nadie había dicho nunca que los pandas mordiesen y en la televisión parece que se relacionan muy bien con los humanos”. Al parecer, Zhang despertó al panda al querer abrazarle y el animal reaccionó mordiéndole en la pierna derecha. El hombre propinó entonces una patada a Gu Gu, que le devolvió el gesto con un nuevo mordisco, esta vez en la pierna izquierda. Los hechos fueron relatados por varios empleados del zoo, que presenciaron la escena, porque Zhang reconoció desde el hospital que “estaba tan borracho que no me acuerdo de casi nada”. Al parecer las cuatro jarras de cerveza que el herido bebió con la comida antes de su visita al zoo le animaron a intentar la aventura, y por lo visto, también a olvidarla. Recuerda muy bien, sin embargo, la textura de la piel del panda, al que él mismo mordió como respuesta al segundo mordisco. “Le dí una buena dentellada en la espalda. Tenía la piel bastante dura”, declaró desde su cama a un diario pequinés.
Según la portavoz del zoo, Gu Gu se encuentra bien y no se ha considerado castigarle por su acto, teniendo en cuenta que “ya ha sufrido bastante”.