(Foto: China Post)
Cientos de miles de taiwaneses se echaron este sábado a las calles de Taipei para pedir la dimisión del presidente, Chen Shui-bian. La multitudinaria manifestación, que según las diversas fuentes reunió a entre 100.000 y 300.000 personas, discurrió por el centro de la capital taiwanesa en dirección al palacio presidencial, custodiado para la ocasión por unos 2.500 policías. La marcha estuvo encabezada por Shih Ming-teh, antiguo líder del gobernante Partido Demócrata Progresista y ex aliado de Chen, que acusó al jefe del Gobierno de “despótico e ineficaz además de corrupto”.
La manifestación refleja la ola de descontento causada por los escándalos protagonizados en los últimos meses por Chen, su familia y sus colaboradores más cercanos. Su yerno ha sido investigado, arrestado y finalmente acusado por las autoridades de utilizar información privilegiada para enriquecerse en bolsa. La esposa de Chen ha sido acusada de aceptar 120.000 euros en cheques regalo para compras en un centro comercial a cambio de favores y el propio Chen está siendo investigado sobre el posible uso irregular de fondos reservados destinados a representación diplomática mediante la presentación de facturas falsas.
El Ejecutivo ha respondido a las acusaciones afirmando que se trata de una campaña de descrédito orquestada por Pekín, tachándola de antitaiwanesa y prochina. Pero según los analistas, el clima actual puede terminar pasando factura al PDP.
El actual presidente, de 55 años, fue elegido en 2000 en unos comicios históricos que pusieron fin a más de 50 años de gobierno del Kuomintang, el partido nacionalista fundado por Sun Yat-sen (Más info, wikipedia). En 2004 fue reelegido por escaso margen de votos tras sufrir un atentado del que se desconoce la autoría y que las voces de la oposición consideran preparado por él mismo para ganar popularidad. Su legislatura deberá extenderse, en condiciones normales, hasta mayo de 2008.