China ignora discretamente el 30º aniversario de la muerte de Mao
Sin actos oficiales, sin prácticamente espacio en los medios de comunicación… China ha pasado este sábado al lado del histórico trigésimo aniversario de la muerte de Mao Tse-tung. El que fue calificado como “Gran Timonel”, “Guía de las Naciones Oprimidas” o “Gran educador del proletariado internacional” es hoy un icono pop con el que los pequeños comerciantes chinos hacen su agosto entre los grupos de turistas extranjeros que visitan el mausoleo del fundador de la República Popular en la pequinesa plaza de Tiananmen. Para algunos, el silencio del gobierno de Pekín ante tan señalada fecha refleja lo incómodo del legado ideológico de Mao en una China convertida en la fábrica del mundo y cuya economía es ya la cuarta del planeta. Cuando murió el 9 de septiembre de 1976 a los 83 años de edad, los empresarios eran considerados enemigos de clase, el acceso a la universidad estaba reservado a los hijos de los revolucionarios y trabajadores y la bicicleta era el único medio de transporte privado accesible a la mayoría de la población. Del conocido “Libro Rojo” que resume el ideario político de Mao se imprimieron más de 5.000 millones de unidades antes de convertirse en recuerdo para turistas. En él se afirma que "sólo el socialismo puede salvar a China". Pero es la política de “Reforma Ecónomica y Apertura al Exterior” lanzada por Deng Xiaoping tras la muerte de Mao la que ha convertido a China en lo que es hoy. De cita en cita, fue Deng quien acuñó la frase “enriquecerse es glorioso”, algo a lo que se aferra la actual sociedad china. Los retratos del “Gran Timonel” ya apenas cuelgan de las paredes de algunas tiendas. Han desaparecido de los salones de las casas para dar espacio a los televisores de plasma. Mao, su vida, su obra y su legado despiertan hoy más interés entre los extranjeros que entre la propia población china.
Ottinger dijo
Es lógico que se pase de puntillas por el aniversario de Mao, al fin y al cabo todo lo que recuerde a épocas pasadas se hace incompatible con el nuevo aire que se le intenta dar a China y que no encaja con Mao.
9 Septiembre 2006 | 02:05 PM